El evento en detalle
La Reserva Federal de EE. UU. está revirtiendo formalmente su postura sobre el desincentivo implícito de que los bancos presten servicios al sector de las criptomonedas. En su testimonio ante el Comité de Servicios Financieros de la Cámara de Representantes el 2 de diciembre de 2025, la vicepresidenta de Supervisión de la Reserva Federal, Michelle Bowman, reconoció que los supervisores bancarios habían influido en qué empresas legítimas podían atender los bancos. Esta práctica, a menudo denominada por la industria como "Operación Chokepoint 2.0", ahora ha terminado explícitamente.
"Los supervisores bancarios nunca deberían, y no lo harán bajo mi supervisión, dictar a qué individuos y empresas legítimas se le permite servir a un banco", testificó Bowman. "Los bancos deben seguir siendo libres de tomar sus propias decisiones basadas en el riesgo para servir a individuos y empresas legítimas".
Esta declaración confirma años de quejas de la industria y proporciona un reconocimiento institucional de que un aparato regulador fue utilizado eficazmente contra una industria legítima. La reversión se está formalizando a través de una regulación propuesta para evitar que el personal de la Reserva Federal obligue a los bancos a negar servicios por motivos políticos o religiosos. Esto sigue a una serie de cambios de política relacionados, incluida la revocación por parte de la FDIC de su requisito de notificación previa de 2022 para las actividades criptográficas y la apertura de la puerta por parte de la Oficina del Contralor de la Moneda (OCC) para que los bancos custodien criptomonedas y procesen pagos de stablecoins.
Implicaciones para el mercado
La implicación principal de este cambio regulatorio es una paradoja de "permiso sin capacidad" para el sector bancario tradicional. Si bien la puerta ahora está abierta para que los bancos vuelvan a interactuar con el mercado de criptomonedas, los obstáculos para la entrada siguen siendo sustanciales. Los reguladores federales exigen que cualquier banco que se involucre con activos digitales demuestre programas robustos de gestión de riesgos a nivel empresarial.
Esto requiere una infraestructura de cumplimiento fundamentalmente diferente a la de las finanzas tradicionales, que incluye:
- Monitoreo de transacciones en cadena a través de múltiples blockchains.
- Atribución de direcciones de billetera y detección de sanciones en tiempo real.
- Evaluación de riesgos de contratos inteligentes para identificar vulnerabilidades.
- Pruebas de estrés de liquidez diseñadas específicamente para la volatilidad de los criptoactivos.
La mayoría de los bancos tradicionales carecen del conocimiento institucional, el personal especializado y la tecnología para cumplir con estos estrictos requisitos. Desarrollar tales capacidades requiere una inversión y un tiempo significativos, lo que los coloca en desventaja.
Comentario de expertos
El testimonio de la vicepresidenta Bowman subraya la expectativa de la Fed de altos estándares. Si bien se otorga el permiso, enfatizó que las expectativas de supervisión siguen siendo exigentes, lo que requiere una comprensión a nivel de la junta directiva de los riesgos específicos de las criptomonedas y sistemas AML/KYC mejorados. Esto indica que, si bien la política informal de desincentivo ha terminado, la carga regulatoria formal es significativa.
Esto crea un entorno desafiante donde los bancos que se mueven demasiado rápido corren el riesgo de acciones de cumplimiento por cumplimiento inadecuado, mientras que aquellos que se mueven demasiado lento corren el riesgo de volverse irrelevantes a medida que el sistema financiero cripto-nativo continúa expandiéndose.
Contexto más amplio
El momento de esta reversión de política es irónico. Durante el período de presión regulatoria, la industria de las criptomonedas desarrolló un sistema financiero paralelo. Según el informe "Estado de las criptomonedas 2025" de Andreessen Horowitz, las stablecoins procesaron $9 billones en pagos ajustados durante el año pasado, más de la mitad del volumen de Visa y cinco veces el de PayPal.
Este crecimiento independiente ha creado una formidable amenaza competitiva para los bancos tradicionales. La magnitud de esta amenaza se evidencia en los recientes esfuerzos de cabildeo de las asociaciones bancarias, que han instado al Congreso a limitar la capacidad de los intercambios de criptomonedas para ofrecer intereses sobre las tenencias de stablecoins. Una presentación del Comité Asesor de Empréstitos del Tesoro (TBAC) estimó que hasta $6.6 billones en depósitos podrían migrar de los bancos a las stablecoins si tales recompensas siguen siendo permisibles.
Si bien la Reserva Federal ahora está alentando a los bancos a innovar y competir, muchos se encuentran sin las herramientas y la experiencia necesarias. La "luz verde" regulatoria es una invitación a una carrera que los competidores en el espacio fintech y DeFi comenzaron hace años. Los próximos años determinarán si los bancos tradicionales pueden cerrar esta brecha de capacidad o si se quedarán al margen mientras el futuro de las finanzas evoluciona sin ellos.