El Evento en Detalle
Los precios del oro al contado se consolidaron en un rango estrecho alrededor de 4.200 dólares por onza durante el período del 5 al 7 de diciembre de 2025, tras un repunte histórico de más del 60% en lo que va de año. El mercado está influenciado principalmente por las expectativas de política monetaria, y los operadores asignan una probabilidad aproximada del 87-90% de un recorte de tasas de interés de 25 puntos básicos por parte de la Reserva Federal de EE. UU. en su próxima reunión del FOMC del 9 al 10 de diciembre. Este sentimiento está respaldado por datos macroeconómicos recientes, incluida una lectura de la inflación subyacente del PCE de EE. UU. del 2,8%, lo que sugiere que la inflación ya no es un obstáculo significativo para la flexibilización de la política. La convicción del mercado ha creado un piso para el oro, y los contratos de futuros de febrero se cotizaron alrededor de 4.243 dólares por onza.
Implicaciones para el mercado
La acción actual del precio significa un posible cambio de paradigma para el oro como activo de cartera. La relación inversa tradicional entre la política de la Fed y los rendimientos de los bonos se ha roto; los rendimientos de los bonos del Tesoro a largo plazo han aumentado a pesar de que el banco central inició recortes de tasas en septiembre de 2024. Esta desconexión, no vista desde la década de 1990, indica una disminución de la confianza en los bonos del gobierno como un activo refugio seguro confiable en medio de las preocupaciones sobre la persistente deuda nacional de EE. UU. Como resultado, el oro está siendo cada vez más revalorizado como una cobertura principal contra las caídas de las acciones y la devaluación de la moneda fiduciaria. Este "comercio de devaluación" se ve impulsado aún más por el reciente giro de la Fed de un ajuste cuantitativo a una forma de "QE-lite" para gestionar el estrés de liquidez en los mercados de repos.
Comentario de expertos
El análisis de mercado de las principales instituciones confirma esta reevaluación estructural del oro.
Según Sprott Asset Management, el giro de la Fed hacia un apoyo renovado de la liquidez en medio del aumento de la deuda pública es "estructuralmente alcista para el oro, argumentando que socava la confianza en las monedas fiduciarias y alienta a los bancos centrales a intercambiar bonos del Tesoro por lingotes".
El World Gold Council (WGC) caracteriza el repunte como una "revalorización amplia y multifactorial del oro en un mundo de mayor incertidumbre macro". Atribuye la ganancia del 60% en lo que va de año a cuatro pilares iguales: riesgo geopolítico, un dólar estadounidense más débil, el impulso de los inversores y la expansión económica subyacente.
Reuters Breakingviews desafía la noción de una burbuja especulativa, argumentando en cambio que el aumento de precios es un cambio de paradigma "racional". El análisis rastrea la tendencia hasta la incautación de las reservas de divisas rusas en 2022, lo que catalizó un movimiento de los bancos centrales mundiales hacia activos "a prueba de sanciones" como el oro.
Contexto más amplio
El entorno actual del mercado está respaldado por varios impulsores estructurales a largo plazo. Primero, la acumulación de los bancos centrales se ha convertido en una fuerza dominante e inelástica a los precios, con compras que superan las 1.000 toneladas por tercer año consecutivo. Segundo, con una deuda global de aproximadamente 340 billones de dólares, el tema de la "dominio fiscal", donde el endeudamiento del gobierno dicta la política monetaria, fortalece el papel del oro como reserva de valor no soberana. Tercero, como señala State Street Global Advisors, la correlación positiva entre las acciones y los bonos durante los eventos de estrés recientes ha mejorado la utilidad del oro como diversificador de cartera. Los principales bancos reflejan esta nueva realidad en sus pronósticos, con Goldman Sachs apuntando a 4.900 $/oz y UBS a 4.500 $/oz para 2026, estableciendo un consenso firme de que 4.000 $ se ha convertido en un nuevo piso estructural para el metal.