Pekín instó a restablecer la navegación segura a través del Estrecho de Ormuz, ya que la vía marítima sigue funcionando solo parcialmente semanas después del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.
Pekín instó a restablecer la navegación segura a través del Estrecho de Ormuz, ya que la vía marítima sigue funcionando solo parcialmente semanas después del alto el fuego entre Estados Unidos e Irán.

China instó este jueves a restablecer el paso seguro por el Estrecho de Ormuz, la vía marítima por la que transita una quinta parte del comercio mundial de petróleo y que sigue operando solo parcialmente pese al alto el fuego firmado entre Estados Unidos e Irán hace dos semanas.
"El Estrecho de Ormuz se utiliza para la navegación internacional, y restablecer su tránsito seguro y libre lo antes posible redunda en beneficio de todas las partes", declaró Guo Jiakun, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, en una conferencia de prensa habitual en Pekín.
Según datos de MarineTraffic, apenas 34 buques comerciales atravesaron el estrecho el martes, frente a los 40 del día anterior. El Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica ha advertido a los capitanes de que el paso por rutas no autorizadas podría ser objeto de ataques, y un buque portacontenedores extranjero encalló esta semana mientras navegaba por una ruta no permitida, según informó la televisión estatal iraní.
La reapertura cautelosa mantiene expuestos a los mercados energéticos mundiales a nuevas perturbaciones. Cualquier ataque sostenido contra el transporte comercial podría revertir el descenso de los precios del petróleo registrado desde el alto el fuego del 17 de junio y reavivar los temores de una escasez de suministro, según analistas.
Un alto el fuego frágil bajo presión
Estados Unidos e Irán firmaron un memorando de entendimiento el 17 de junio que exigía la reapertura inmediata del estrecho y dio inicio a un proceso de negociación de 60 días para alcanzar un acuerdo más amplio sobre el programa nuclear iraní y la seguridad regional. Sin embargo, el presidente Donald Trump acusó el viernes a Irán de una "violación insensata" después de que un dron de ataque iraní alcanzara un buque de carga mercante que transitaba por la vía marítima, dañando la cubierta superior.
Las autoridades iraníes han seguido afirmando que Teherán mantiene el control operativo de la navegación. Un viceministro de Relaciones Exteriores declaró el viernes que no se podía garantizar el tránsito seguro por "rutas paralelas" y que el transporte comercial debe utilizar corredores autorizados por las autoridades iraníes. Teherán también ha argumentado que los despliegues militares extranjeros en el Golfo Pérsico contribuyen a la inestabilidad regional.
La última vez que el estrecho sufrió una interrupción prolongada fue durante la guerra entre Irán e Irak en la década de 1980, cuando la Guerra de los Petroleros obligó a que buques kuwaitíes fueran reabanderados bajo protección estadounidense. Ese conflicto terminó finalmente sin que se produjera un cambio permanente en el estatus del estrecho como vía marítima internacional.
Aumentan los costos de transporte ante la persistente incertidumbre
Las navieras han impuesto recargos de emergencia para cubrir los costos operativos adicionales. Hapag-Lloyd está aplicando un recargo de emergencia para Oriente Medio que va desde 300 dólares por un contenedor de 20 pies desde Jebel Ali hacia otros puertos de los EAU, hasta 6.100 dólares por contenedor desde puertos indios hacia Kuwait, vigente para la carga ya en tránsito. Maersk elevó su recargo de temporada alta desde Asia hacia Oriente Medio a 500 dólares para contenedores de 20 pies y 1.000 dólares para los de 40 pies, con efecto a partir del 1 de julio.
Irán ha insistido en la soberanía conjunta sobre el estrecho junto con Omán, un aliado de Estados Unidos, y ha propuesto cobrar tasas de tránsito a las navieras. Funcionarios omaníes presentaron recientemente una propuesta formal a Estados Unidos y otros aliados occidentales en la que se esboza un plan de tasas por servicios vinculados a la descontaminación de la vía marítima, según informó The New York Times.
La intervención de China refleja la creciente preocupación entre los grandes importadores de energía sobre la fiabilidad del estrecho. Pekín depende del crudo de Oriente Medio para una parte significativa de sus importaciones de petróleo, y cualquier interrupción prolongada afectaría directamente a las refinerías chinas y al conjunto de la economía. La declaración del Ministerio de Relaciones Exteriores posiciona a China como un actor diplomático interesado en el resultado, lo que podría abrir la puerta a que Pekín desempeñe un papel mediador junto a Catar y Pakistán, que ya han actuado como intermediarios en las conversaciones entre Estados Unidos e Irán.
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