La profundización de la crisis inmobiliaria sigue lastrando la economía de China, superando la inversión estatal en sectores de alta tecnología.
La profundización de la crisis inmobiliaria sigue lastrando la economía de China, superando la inversión estatal en sectores de alta tecnología.

La inversión en activos fijos de China cayó un 1,6% en los primeros cuatro meses de 2026 en comparación con el año anterior, una señal de que la recuperación económica de la nación sigue siendo frágil y desigual mientras los responsables políticos luchan por compensar la grave recesión inmobiliaria.
La caída de la inversión a 14,13 billones de yuanes resalta la creciente divergencia dentro de la segunda economía más grande del mundo. Si bien el impulso estratégico de Pekín hacia la fabricación avanzada está dando resultados, la persistente crisis en el sector inmobiliario continúa pesando fuertemente sobre el crecimiento general y la confianza del sector privado.
"Los datos pintan un panorama claro de dos economías separadas", dijo Li Wei, economista de Pacific Century Capital. "Está la 'nueva China' respaldada por el estado, de alta tecnología y energía verde, que está creciendo con fuerza, y la 'vieja China' de bienes raíces y deuda de los gobiernos locales que está en una profunda contracción. Esta última sigue siendo una parte mucho mayor de la economía, y su lastre está ganando".
El desglose de los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas (NBS) revela el alcance de la crisis inmobiliaria. La inversión en desarrollo inmobiliario se desplomó un 13,7% interanual para el período de enero a abril, profundizando la crisis que ha sacudido el mercado desde 2022. Este descenso tiene un efecto dominó significativo, ya que la propiedad representa una parte sustancial de la riqueza de los hogares y la actividad económica.
Subrayando aún más la debilidad, la inversión privada en activos fijos cayó un 5,2%, lo que indica una cautela continua del sector privado a pesar de las promesas de apoyo del gobierno. En contraste, la inversión en infraestructura liderada por el estado creció un 4,3%, mostrando el esfuerzo de Pekín por estabilizar la economía a través del gasto público.
El principal punto brillante fue la inversión en industrias de alta tecnología, que aumentó un 6,1% interanual. Dentro de esta categoría, el gasto en el sector de fabricación de equipos aeroespaciales y de aviación aumentó un 17,9%. Esto refleja la prioridad estratégica de Pekín de lograr la autosuficiencia y subir en la escala tecnológica, canalizando capital hacia lo que considera las industrias del futuro.
Sin embargo, el impulso positivo de la alta tecnología no fue suficiente para contrarrestar la debilidad general. Otros datos publicados para abril también decepcionaron, con el crecimiento de las ventas minoristas desacelerándose a su nivel más bajo desde 2022 y la producción industrial por debajo de los pronósticos. Esto sugiere que tanto la demanda interna como la producción fabril están perdiendo impulso.
Los datos ejercen más presión sobre Pekín para que implemente medidas de estímulo adicionales para apuntalar la economía y garantizar que pueda alcanzar su objetivo de crecimiento anual. El Banco Popular de China (PBoC) ha sido cauteloso, pero la persistente debilidad en el mercado inmobiliario y la disminución de la confianza de los consumidores podrían obligarlo a actuar en los próximos meses.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.