El presidente electo de derecha de Colombia, Abelardo De La Espriella, ganó la segunda vuelta del 21 de junio con el 49,7 % de los votos, prometiendo poner fin a la moratoria de nuevos proyectos petroleros e impulsar la producción de crudo del país.
"La victoria de De La Espriella representa un giro completo de la agenda energética de Petro, que había limitado de facto la producción colombiana", afirmó Omar Tariq, analista energético especializado en los mercados petroleros latinoamericanos. "El mercado está descontando ahora un aumento significativo de la oferta de un país que había quedado al margen".
De La Espriella derrotó al senador izquierdista Iván Cepeda por aproximadamente 246.000 votos de más de 22 millones emitidos, y 400.000 votantes presentaron papeletas en blanco en señal de protesta. El abogado y empresario de 47 años ha propuesto reducir el tamaño del Estado hasta en un 40 %, bajar los impuestos y poner fin a los diálogos de paz con grupos armados que han perturbado la infraestructura petrolera. Se ha comprometido a mantener el aumento del 23 % del salario mínimo decretado por Petro y otros programas sociales populares.
Colombia produjo aproximadamente 780.000 barriles diarios de crudo en 2025, según el ministerio de Energía del país. Un retorno a la exploración y el desarrollo activos —detenidos por la moratoria de Petro a nuevas licencias petroleras— podría añadir entre 200.000 y 300.000 bpd en un plazo de tres a cinco años, estiman los analistas. Para unos mercados globales que ya lidian con la preocupación por el exceso de oferta, los barriles colombianos adicionales aumentarían la presión sobre la OPEP+ mientras el grupo intenta defender precios cercanos a los 70 dólares por barril de crudo Brent.
El legado de Petro revertido
El presidente saliente, Gustavo Petro, primer mandatario izquierdista de Colombia, impulsó una moratoria a nuevas licencias de exploración de petróleo y gas como parte de una agenda climática más amplia, argumentando que el país debía hacer la transición hacia el abandono de los combustibles fósiles. Durante su mandato de cuatro años, la producción de crudo se redujo de aproximadamente 820.000 bpd en 2022 a unos 780.000 bpd el año pasado, según datos del ministerio. De La Espriella ha calificado esa política de "suicidio económico" para un país donde el petróleo y el carbón representan aproximadamente la mitad de los ingresos por exportaciones.
El plan del presidente electo incluye reabrir las licitaciones de bloques de exploración, agilizar los permisos ambientales y ofrecer incentivos fiscales para la recuperación mejorada de yacimientos existentes. Colombia posee unos 2.000 millones de barriles de reservas probadas de crudo, suficientes para mantener la producción actual durante unos siete años sin nuevos descubrimientos, según el Statistical Review of World Energy de BP.
Un Congreso dividido complica la agenda
Quien asuma el cargo en agosto se enfrentará a un Congreso profundamente dividido que podría obstaculizar las partes más ambiciosas de la agenda de De La Espriella. Su coalición obtuvo una mayoría simple, pero no absoluta, en las elecciones legislativas celebradas junto con la votación presidencial. La coalición izquierdista encabezada por el Pacto Histórico de Cepeda conserva escaños significativos, particularmente en el Senado.
Cepeda ha dicho que impugnará los resultados y pidió un recuento voto por voto en unos 33.000 centros de votación. El director del Registro Nacional de Colombia, Hernán Penagos, declaró que la verificación comenzaba a nivel municipal y se extendería a todo el país, como exige la ley. Un recuento final supervisado por notarios y jueces podría llevar semanas.
La incertidumbre política ya ha pesado sobre los activos colombianos. El peso se debilitó un 1,8 % frente al dólar en las primeras operaciones del lunes, mientras que el índice bursátil Colcap cayó un 2,3 %, liderado por las acciones del sector energético.
Para los mercados petroleros, la fecha clave es el 7 de agosto, cuando De La Espriella tiene previsto asumir el cargo. Si cumple sus promesas de campaña de reiniciar las rondas de licencias e impulsar la seguridad en regiones productoras como la cuenca del Putumayo y el departamento de Arauca, donde los ataques de grupos armados a oleoductos han sido frecuentes, Colombia podría emerger como un proveedor marginal significativo. La Agencia Internacional de la Energía estima que la producción petrolera latinoamericana podría crecer en 400.000 bpd para 2028, y Colombia representaría una parte importante si los cambios de política se implementan con rapidez.
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