Una nueva carrera espacial se está intensificando, no por la Luna, sino por la potencia informática en la órbita baja terrestre.
Una nueva carrera espacial se está intensificando, no por la Luna, sino por la potencia informática en la órbita baja terrestre.

Cowboy Space, una startup fundada por el cofundador de Robinhood, Baiju Bhatt, ha recaudado 275 millones de dólares para construir centros de datos orbitales, abordando las limitaciones dobles de energía y costos de lanzamiento que desafían el futuro de la inteligencia artificial. La ronda de Serie B, liderada por Index Ventures, eleva la financiación total de Cowboy a aproximadamente 365 millones de dólares y eleva su valoración a 2.000 millones de dólares, convirtiéndola en uno de los unicornios de más rápido crecimiento en la industria espacial.
“Cowboy está construyendo exactamente en el momento adecuado, ya que la demanda de cómputo de IA y energía está empezando a superar lo que la infraestructura terrestre puede soportar”, dijo Jan Hammer, socio de Index Ventures. La inversión de la firma apunta a la creciente creencia de que trasladar operaciones masivas de IA al espacio se está convirtiendo en una necesidad económica y logística.
La nueva financiación subraya el intenso apetito de los inversores por el cómputo fuera del planeta, un campo concurrido por gigantes como SpaceX y Blue Origin. La valoración de Cowboy sigue una trayectoria similar a la de su rival Starcloud, que fue valorada en 1.100 millones de dólares a principios de este año. El capital impulsará el plan de Cowboy de lanzar su primer cohete patentado que transportará un centro de datos de un megavatio para finales de 2028.
Está en juego un nuevo mercado para la infraestructura de IA de "espacio como servicio", impulsado por la demanda insaciable de empresas como Anthropic, que ha expresado interés en utilizar el cómputo orbital. Sin embargo, para ser competitivas, las empresas deben resolver el problema del costo de lanzamiento. Investigadores de Google estiman que los costos de lanzamiento deben bajar a 200 dólares por kilogramo; una misión en el Falcon 9 de SpaceX puede costar alrededor de 3.400 dólares por kilogramo hoy en día. La solución de Cowboy es tomar el control de su destino construyendo sus propios cohetes.
## La etapa superior como centro de datos
A diferencia de sus rivales que planean usar cohetes de terceros como el Starship de SpaceX, Cowboy Space está diseñando su vehículo de lanzamiento y su centro de datos como un sistema único e integrado. La etapa superior del cohete, que normalmente se descarta, se convertirá en el propio centro de datos, una opción de diseño que según la empresa reduce la masa redundante y optimiza la cantidad de energía y cómputo entregados a la órbita.
“En Cowboy, estamos diseñando el vehículo de lanzamiento, la etapa superior y la plataforma de cómputo orbital como un solo sistema integrado”, dijo Bhatt. “Ese nivel de integración requiere un control vertical total”.
A principios del próximo año, la empresa pretende desplegar su primer nodo “Galactic Brain”, que utilizará módulos Space-1 Vera Rubin de NVIDIA diseñados para IA en órbita terrestre baja. El objetivo final es una constelación de miles de estos centros de datos orbitales, cada uno alimentado por vastas matrices solares bajo luz solar constante.
## Economía feroz y obstáculos de ingeniería
Si bien la física de la energía y el cómputo orbital es sólida, el caso de negocio enfrenta desafíos inmensos. Como señaló un ingeniero espacial en una herramienta de análisis de costos en línea, “la física no lo mata de inmediato, pero la economía es feroz”. Un obstáculo principal es el calor. En el vacío del espacio, no hay aire para alejar el calor de los chips de IA que consumen mucha energía.
Los ingenieros deben diseñar radiadores sofisticados y masivos para disipar el calor, lo que añade una masa y un costo significativos a cada satélite. Otro desafío es la transmisión de datos. Los centros de datos orbitales necesitarán funcionar como un clúster, lo que requiere comunicación de alto ancho de banda y baja latencia entre miles de satélites utilizando láseres espaciales de alto consumo energético.
Esta empresa de alto riesgo y alta recompensa podría remodelar el mercado de los centros de datos. El éxito de Cowboy Space y de sus competidores como SpaceX y Blue Origin crearía una nueva clase de activos para los inversores y proporcionaría una capa de infraestructura crítica para la próxima década de desarrollo de la IA. Por ahora, el enfoque está en demostrar que la economía, por feroz que sea, puede ser domada.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.