Puntos clave: El dólar se disparó a su nivel más alto en más de un año, con el índice ICE Dollar Index subiendo un 0.99 por ciento en la semana tras la postura restrictiva de la Fed.
Puntos clave: El dólar se disparó a su nivel más alto en más de un año, con el índice ICE Dollar Index subiendo un 0.99 por ciento en la semana tras la postura restrictiva de la Fed.

El dólar se disparó a su nivel más alto en más de un año, con el índice ICE Dollar Index subiendo un 0.99 por ciento en la semana tras la postura restrictiva de la Fed.
El índice ICE Dollar Index subió un 0.99 por ciento hasta 100.736 esta semana, su mayor ganancia semanal en meses, después de que la declaración de política monetaria de la Fed del 18 de junio elevara al dólar desde alrededor de 99.500 hasta niveles sostenidos por encima de 100.500.
Los mercados ahora descuentan una probabilidad del 70 por ciento de una subida de tipos de 25 puntos básicos este año, según datos de futuros de los fondos federales, ya que el Resumen de Proyecciones Económicas del banco central mostró menos recortes de los previstos anteriormente.
El Bloomberg Dollar Index subió un 0.78 por ciento en la semana hasta 1216.63, con un máximo de sesión que alcanzó 1220.31. El dólar tocó su nivel más alto en más de un año durante la negociación del viernes, alcanzando 101.127 en el indicador ICE antes de reducir ganancias para cerrar en 100.736. El índice cotizaba cerca de 99.500 antes de la decisión de la Fed, lo que significa que la mayor parte de la ganancia semanal ocurrió en las 48 horas posteriores a la publicación.
El repunte tiene amplias implicaciones para los mercados globales. Un dólar más fuerte típicamente endurece las condiciones financieras, presiona a las divisas de mercados emergentes y lastra a las materias primas cotizadas en dólares. La próxima reunión de la Fed, programada para finales de julio, determinará si la trayectoria actual de tipos se mantiene o se modifica.
La Reserva Federal mantuvo la tasa de los fondos federales en 5.25 por ciento a 5.50 por ciento por séptima reunión consecutiva, sin cambios desde julio de 2025. La decisión estuvo acompañada de un Resumen de Proyecciones Económicas que elevó la mediana del pronóstico de la tasa terminal, reduciendo efectivamente el número de recortes esperados hasta 2026. La última vez que la Fed ofreció una sorpresa restrictiva similar fue en septiembre de 2025, cuando el dólar subió un 1.5 por ciento en las dos semanas siguientes, mientras que el S&P 500 cayó un 2.3 por ciento.
La fortaleza del dólar se produce mientras otros grandes bancos centrales enfrentan sus propios dilemas de política. Se espera que el Banco Central Europeo suba las tasas en 25 puntos básicos la próxima semana después de que el IPC de la Eurozona se acelerara al 3.2 por ciento en mayo, impulsado por un aumento del 10 por ciento en los costos energéticos y una aceleración de la inflación de servicios al 3.5 por ciento, según datos de Eurostat. El Banco de Inglaterra ha indicado que no tiene prisa por subir las tasas dado el débil crecimiento interno, dejando a la libra vulnerable a una mayor fortaleza del dólar. El esterlina ha subido durante cuatro días consecutivos hacia 1.35, pero la tendencia general sigue ligada al impulso del dólar.
Para los mercados emergentes, el repunte del dólar plantea un desafío conocido. Los países con deuda denominada en dólares y grandes déficits por cuenta corriente enfrentan mayores costos de refinanciamiento y presión de depreciación cambiaria. El Índice de Divisas de Mercados Emergentes de MSCI ya se ha debilitado esta semana a medida que los flujos de capital se desplazaron hacia activos denominados en dólares. Episodios pasados de rápida apreciación del dólar, como el repunte de 2022 que llevó al DXY por encima de 114, desencadenaron tensiones en varios mercados fronterizos y obligaron a bancos centrales desde Indonesia hasta India a intervenir en los mercados de divisas.
La trayectoria del dólar ahora depende de los datos económicos entrantes antes de la próxima decisión de la Fed a finales de julio. Una fuerte creación de empleo y una inflación persistente podrían reforzar el argumento de que las tasas se mantengan más altas por más tiempo, mientras que una desaceleración del crecimiento reavivaría las apuestas por recortes. Los datos de nóminas no agrícolas de la próxima semana proporcionarán la primera prueba importante de si la economía puede sostener los niveles actuales de tipos. El ISM Servicios PMI subió a 54 en mayo, la lectura más fuerte en cuatro años, lo que sugiere que la economía continúa resistiendo a pesar de los elevados costos de endeudamiento.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.