El Banco Central Europeo ha rechazado las propuestas para relajar las regulaciones de las stablecoins denominadas en euros, advirtiendo a los ministros de finanzas de la UE que las medidas podrían desestabilizar a los bancos y socavar la política monetaria. El rechazo se produjo durante una reunión en Chipre, reforzando la postura cautelosa del banco central sobre un segmento de mercado donde los tokens basados en euros representan solo el 0,3 por ciento del suministro global.
"La emisión de stablecoins hace que los depósitos bancarios sean menos estables al transferir los fondos de los compradores a las cuentas de los emisores", dijo la presidenta del BCE, Christine Lagarde, según informes de la reunión. Lagarde argumentó que las desventajas, incluidos los riesgos para la estabilidad financiera y una transmisión más débil de la política monetaria, superan los beneficios potenciales de expandir el mercado privado de divisas digitales.
El debate fue impulsado por un documento del grupo de expertos Bruegel, que propuso requisitos de liquidez más ligeros y acceso a la financiación del BCE para las empresas de stablecoins con el fin de ayudarlas a competir con rivales respaldados por el dólar. El mercado global de stablecoins alcanzó los 300.000 millones de dólares en 2024, pero el EURC de Circle, la mayor stablecoin de euro, ocupa un distante vigésimo lugar en el ranking mundial. El marco de Mercados de Criptoactivos de la UE (MiCA) impone reglas de reserva más estrictas que la Ley GENIUS de EE. UU. de 2025, de enfoque más ligero.
Lo que está en juego es el futuro del euro en la creciente economía de activos digitales. Mientras que los economistas de Bruegel advirtieron que las estrictas reglas de la UE corren el riesgo de acelerar la "dolarización digital", los funcionarios del BCE no parecieron convencidos. En cambio, Lagarde señaló hacia una infraestructura financiera tokenizada anclada por dinero del banco central y un potencial euro digital, que el BCE tiene como objetivo lanzar en 2029, como el camino preferido para el bloque.
Los banqueros centrales en la reunión informal de Nicosia se resistieron firmemente a la idea de que el BCE actúe como prestamista de última instancia para las empresas de stablecoins, un papel actualmente reservado para los bancos regulados. Según se informa, varios miembros pidieron restricciones a los reembolsos de todas las stablecoins en suelo europeo para protegerse contra posibles corridas de reservas, una medida que segmentaría aún más el mercado global.
La resistencia destaca una clara divergencia de políticas con los Estados Unidos, donde la Ley GENIUS tiene como objetivo aprovechar los tokens regulados respaldados por el dólar para avanzar en el alcance global del dólar. En contraste, la hoja de ruta del BCE prioriza proyectos como Pontes del Eurosistema para la liquidación mayorista y la hoja de ruta Appia para finanzas tokenizadas interoperables, manteniendo la innovación dentro del marco monetario tradicional. Aunque un consorcio de 37 bancos europeos bajo el proyecto Qivalis planea lanzar una stablecoin de euro compatible con MiCA este año, la postura del BCE sugiere que enfrentará un camino difícil para ganar una escala significativa.
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