La Comisión Europea se dispone a designar a Microsoft Azure y Amazon Web Services como guardianes de acceso (gatekeepers) en virtud de la Ley de Mercados Digitales, una medida que impondría por primera vez las normas de competencia más estrictas del bloque sobre la infraestructura de nube.
La Comisión dará a conocer sus conclusiones preliminares tan pronto como la próxima semana, en las que afirmará que ambas plataformas de nube parecen cumplir los requisitos de guardianes de acceso de la DMA, según fuentes familiarizadas con el asunto. Se espera una decisión definitiva para finales de 2026, aunque el calendario podría cambiar.
"El mercado de la nube ha alcanzado un nivel de concentración en el que los actores más grandes pueden dictar las condiciones a los clientes", declaró Margrethe Vestager, comisaria de Competencia de la UE, en un comunicado que acompañaba a la investigación de mercado de noviembre. "La interoperabilidad y la capacidad de cambiar de proveedor sin costes prohibitivos son esenciales para una economía digital competitiva".
Si son designados, Azure y AWS se enfrentarían a obligaciones como requisitos de interoperabilidad, límites a las prácticas de dependencia de clientes y restricciones a la autopreferencia. El incumplimiento conlleva multas de hasta el 10% de la facturación anual global, que aumentan al 20% en caso de reincidencia. La DMA ya se aplica a seis guardianes de acceso (Alphabet, Amazon, Apple, ByteDance, Meta y Microsoft), pero esas designaciones cubrían servicios como tiendas de aplicaciones y mensajería, no infraestructura de nube.
La Comisión inició su investigación formal de mercado en noviembre, tras concluir que Microsoft y Amazon "ocupan posiciones muy sólidas" en el mercado de la nube. La investigación siguió a una serie de apagones de alto perfil que subrayaron los riesgos de una infraestructura concentrada: una interrupción de AWS que duró 15 horas paralizó las operaciones de Apple, McDonald's y Epic Games, mientras que las fallas de Azure impidieron el check-in de Alaska Airlines y detuvieron la votación en el Parlamento escocés.
Concentración de la nube y la respuesta europea
Los hiperescaladores estadounidenses controlan aproximadamente el 70% de los ingresos de infraestructura cloud en Europa, según estimaciones del sector. Proveedores europeos como OVHcloud, Hetzner y Scaleway llevan mucho tiempo argumentando que el dominio de AWS y Azure crea barreras estructurales a la competencia, en particular a través de las tarifas de salida de datos y los complejos términos de licencia que hacen que cambiar de proveedor sea prohibitivamente caro.
La última vez que la UE aplicó la DMA a una nueva categoría de servicios, Apple y Meta fueron multados con 500 millones EUR y 200 millones EUR respectivamente por incumplimiento. Extender el marco regulatorio a la nube representaría la expansión más significativa del alcance de la ley desde que entró en vigor en 2023.
Implicaciones políticas y de mercado
El momento es políticamente delicado. La DMA ha sido criticada por la administración Trump, que ha calificado la regulación tecnológica de la UE como una medida dirigida contra empresas estadounidenses. Incluir la nube en el ámbito de aplicación pondría a Bruselas en una trayectoria de colisión directa con los dos mayores proveedores de nube de Washington en un momento en que las conversaciones comerciales transatlánticas ya están tensas.
Para los inversores, el riesgo regulatorio es material. Azure y AWS son los principales motores de crecimiento de Microsoft y Amazon, respectivamente. Los ingresos por nube de Microsoft aumentaron un 21% interanual hasta los 41.300 millones USD en el trimestre de marzo, mientras que AWS generó 27.200 millones USD, un 19% más. Los nuevos costes de cumplimiento normativo y las restricciones operativas podrían presionar los márgenes en un negocio donde los márgenes operativos ya superan el 35%.
Microsoft y AWS declinaron hacer comentarios sobre las conclusiones preliminares. La Comisión no ha confirmado el calendario, pero si la designación sigue adelante, ambas empresas pasarán el resto de 2026 negociando los términos de sus operaciones europeas bajo la regulación tecnológica más trascendental del mundo.
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