El jefe del principal organismo de vigilancia energética del mundo ha emitido una severa advertencia sobre la profunda y duradera volatilidad inyectada en los mercados energéticos globales por la guerra entre EE. UU. e Irán.
El mercado energético mundial está entrando en “aguas profundas de volatilidad” a medida que el conflicto entre Estados Unidos e Irán interrumpe el flujo de millones de barriles de petróleo crudo diariamente, afirmó el director de la Agencia Internacional de la Energía. El cierre efectivo del estrecho de Ormuz ha hecho que los precios del combustible se disparen y amenaza la estabilidad económica general.
“En mi opinión, la esencia de este asunto es quizás la volatilidad y, por lo tanto, la seguridad petrolera seguirá siendo un tema clave”, dijo Fatih Birol, director ejecutivo de la AIE, en la Cumbre de Crecimiento de Canadá en Toronto. Advirtió que la interrupción podría ser sostenida y que el regreso al suministro normal sería gradual incluso después de que termine la guerra.
El conflicto, que escaló después de que Irán tomara el control del estrecho de Ormuz tras un ataque estadounidense-israelí, ha retirado del mercado una parte significativa del suministro energético mundial. Antes de la guerra, el estrecho manejaba el 20 % del comercio mundial de petróleo. El número de barcos que transitan por la vía navegable ha caído más del 90 %, con solo 534 pasando desde finales de febrero en comparación con un volumen normal de más de 6.500, según Lloyd’s List Intelligence. Esto ha causado que el precio medio de la gasolina en EE. UU. suba un 50 % hasta los 4,56 dólares por galón.
El estrangulamiento del estrecho, que tiene solo 21 millas de ancho en su punto más estrecho, tiene consecuencias de largo alcance más allá de la gasolinera. El Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas advierte que 45 millones de personas en Asia y África podrían enfrentarse al hambre debido al bloqueo de los envíos de combustible y fertilizantes. Con más de 1.500 barcos y 22.500 marineros varados en el golfo Pérsico, la crisis representa un desafío humanitario y económico significativo y creciente que la acción militar continua no ha logrado resolver hasta ahora.
Efectos dominó en la economía global
La interrupción no se limita al petróleo crudo. El coste del combustible para aviones casi se ha duplicado, y las tasas de seguro de transporte marítimo se han disparado del 1 % hasta el 10 % del valor de la carga de un barco, añadiendo costes inmensos en toda la cadena de suministro. Estos choques de precios están alimentando la inflación global y aumentando los costes operativos para las industrias intensivas en energía, desde la fabricación hasta el transporte, amenazando con frenar el gasto de los consumidores y el crecimiento económico general.
Un punto estratégico de estrangulamiento
El control de Irán sobre el estrecho le otorga una palanca de poder inmensa. El país ha declarado que solo reabrirá la vía navegable si se levantan la guerra y el bloqueo naval estadounidense. Una iniciativa militar de EE. UU., denominada "Project Freedom", que involucró a 15.000 soldados, se detuvo tras escoltar a solo dos barcos, lo que resalta la dificultad de forzar la apertura del estrecho. El conflicto ya ha provocado ataques a 32 barcos y la muerte de 10 marineros, según la Organización Marítima Internacional.
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