Qualcomm está desarrollando una nueva arquitectura de chips para teléfonos inteligentes, un rediseño que podría ampliar su ventaja en el procesamiento de IA en el dispositivo y defender su posición en el mercado de procesadores móviles, valorado en 48.000 millones de dólares.
Qualcomm está desarrollando una nueva arquitectura de chips para teléfonos inteligentes, según un informe de Cailianshe del 27 de junio, un rediseño que supondría la primera gran renovación arquitectónica de la compañía desde su transición a los núcleos de CPU Oryon personalizados en 2023. El movimiento apunta al segmento premium, donde los teléfonos se venden por 800 dólares o más.
La nueva arquitectura representa un cambio en la forma en que Qualcomm diseña su línea Snapdragon, los chips que impulsan la mayoría de los teléfonos insignia con Android. La compañía no ha revelado el nodo de proceso ni los objetivos de rendimiento, pero un sucesor en el nodo de 2 nm de TSMC —que integra más transistores por milímetro cuadrado, mejorando el rendimiento por vatio— seguiría al actual Snapdragon 8 Gen 4, construido con tecnología de 3 nm. El actual Hexagon NPU de Qualcomm maneja modelos de IA de 10 mil millones de parámetros; una nueva arquitectura podría elevar ese umbral, permitiendo una inferencia en el dispositivo más potente sin necesidad de conexión a internet.
El momento coincide con una expansión más amplia. Las acciones de Qualcomm han subido un 14% este año, impulsadas por su adquisición de Modular y el aumento de sus previsiones, mientras los inversores apuestan por la incursión de la compañía más allá de los teléfonos, hacia centros de datos de IA y el sector automotriz. La empresa presentó recientemente los chips Dragonfly para centros de datos, una CPU y un acelerador de aprendizaje automático, y afirmó que los centros de datos de IA se convertirán en su próximo gran motor de crecimiento.
Por qué es importante la arquitectura
Una nueva arquitectura de chips suele generar mejoras interanuales del 15% al 25% en rendimiento y eficiencia energética, según los referentes históricos de la industria. Para Qualcomm, lo que está en juego va más allá de la velocidad bruta. La inferencia de IA en el dispositivo —ejecutar modelos como Llama de Meta o Gemini de Google directamente en el teléfono— requiere unidades de procesamiento neuronal especializadas, estrechamente integradas con la CPU y la GPU. El chip A18 de Apple, construido en el nodo de 3 nm de TSMC, cuenta con un Neural Engine de 16 núcleos capaz de realizar 38 billones de operaciones por segundo. El Dimensity 9400 de MediaTek, también en 3 nm, incluye una unidad de procesamiento de IA dedicada. La renovación arquitectónica de Qualcomm debería igualar o superar esas especificaciones para mantener su participación de aproximadamente el 40% en el mercado de procesadores de aplicaciones Android.
La presión competitiva aumenta desde ambos frentes. Apple diseña sus propios chips y controla toda la pila de software, lo que le otorga ventajas de integración que ningún proveedor externo puede igualar. MediaTek ha ganado participación en la gama media y avanza hacia el territorio premium con su línea Dimensity. La inversión arquitectónica de Qualcomm es tanto un movimiento defensivo como ofensivo.
El ángulo de inversión
Qualcomm cotiza a aproximadamente 18 veces las ganancias futuras, un descuento frente a las 35 veces de Nvidia pero una prima frente a las 22 veces de Intel, lo que refleja su doble identidad como líder en chips móviles y actor emergente en infraestructura de IA. La nueva arquitectura, si alcanza la producción en masa a finales de 2026 o principios de 2027, podría extender el poder de fijación de precios de Qualcomm en el segmento premium de teléfonos inteligentes, donde los precios de venta promedio han aumentado un 12% en los últimos dos años a medida que las funciones de IA impulsan las actualizaciones.
El riesgo está en la ejecución. Las transiciones arquitectónicas son complejas y costosas: el gasto en investigación y desarrollo de Qualcomm alcanzó los 8.700 millones de dólares en el año fiscal 2025, gran parte destinado a núcleos de CPU personalizados y aceleradores de IA. Un retraso o un rendimiento inferior abriría una oportunidad para MediaTek y Apple en un momento en que Qualcomm también invierte fuertemente en chips para centros de datos y automoción. La capacidad de la empresa para ejecutarse en tres frentes simultáneamente determinará si la apuesta arquitectónica da sus frutos.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.