La inflación al consumidor de Corea del Sur se aceleró a un máximo de 26 meses en mayo, superando los pronósticos y reforzando los argumentos para que el Banco de Corea comience a endurecer su política monetaria en los próximos meses.
La inflación al consumidor de Corea del Sur se aceleró a un máximo de 26 meses en mayo, superando los pronósticos y reforzando los argumentos para que el Banco de Corea comience a endurecer su política monetaria en los próximos meses.

La inflación al consumidor de Corea del Sur se aceleró a un máximo de 26 meses en mayo, superando los pronósticos y reforzando los argumentos para que el Banco de Corea comience a endurecer su política monetaria en los próximos meses.
El índice de precios al consumidor subió un 3,1 % interanual, el ritmo más rápido desde marzo de 2024, informó el lunes el Ministerio de Datos y Estadísticas. La lectura superó la estimación mediana del 3,0 % en una encuesta de Reuters y se aceleró frente al avance del 2,6 % registrado en abril.
"Los datos de hoy confirman que la inflación ya no es una preocupación transitoria, se está volviendo estructural a través de los costos energéticos importados y la depreciación de la moneda", dijo Park Sang-hyun, economista jefe de HI Investment & Securities. "La ventana de acción del BOK se está estrechando".
Los precios de los productos derivados del petróleo se dispararon un 24,2 % interanual, reflejando los elevados costos del crudo global en medio de las tensiones en Oriente Medio y la persistente debilidad del won frente al dólar estadounidense. La inflación subyacente, que excluye los volátiles alimentos y la energía, se aceleró al 2,5 % desde el 2,2 % en abril, el ritmo más rápido desde febrero de 2024. En términos mensuales, el IPC subió un 0,5 %, igualando el ritmo del mes anterior pero superando el aumento del 0,3 % que esperaban los economistas.
La aceleración aleja aún más el objetivo de mediano plazo del 2 % del BOK. El banco central, que la semana pasada indicó un inminente giro hacia una postura de política más restrictiva, pronostica que los precios al consumidor promediarán un 2,7 % este año. Los mercados ahora descuentan una probabilidad creciente de un alza de tasas en la próxima reunión del BOK, un movimiento que fortalecería el won a corto plazo pero correría el riesgo de lastrar el consumo interno y las valoraciones bursátiles.
Los datos marcan el tercer mes consecutivo de aceleración inflacionaria, con la lectura general subiendo del 2,1 % en marzo al 2,6 % en abril y ahora al 3,1 % en mayo. La tendencia refleja las presiones de precios más amplias en Asia, ya que los elevados costos energéticos globales y el debilitamiento de las monedas regionales se suman a los factores del lado de la demanda interna.
El won se ha depreciado aproximadamente un 8 % frente al dólar estadounidense en los últimos 12 meses, amplificando el costo de las importaciones energéticas denominadas en dólares. Corea del Sur, un importador neto de petróleo crudo y gas natural, está particularmente expuesta a esta dinámica. La última vez que el won cotizó en los niveles actuales frente al billete verde, a finales de 2022, el IPC general se situaba por encima del 5 %.
Para el BOK, el desafío es equilibrar el control de la inflación con el apoyo al crecimiento. La economía se expandió un 1,3 % en el primer trimestre respecto al período anterior, pero el consumo privado sigue siendo débil y el sector manufacturero, dependiente de las exportaciones, enfrenta vientos en contra por la desaceleración de la demanda global. Un alza de tasas marcaría el primer movimiento de endurecimiento del BOK desde principios de 2023, cuando puso fin a un ciclo que llevó la tasa de referencia al 3,50 %.
La próxima reunión de política monetaria del BOK está programada para julio. Los swaps de índices a un día actualmente implican aproximadamente un 60 % de probabilidad de un aumento de 25 puntos básicos, según datos recopilados por Bloomberg.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.