La Corte Suprema dictaminó que la inmunidad soberana extranjera no protege a las empresas estatales cubanas de demandas en EE. UU. por propiedades expropiadas, abriendo la puerta para que ExxonMobil busque compensación por activos confiscados tras la revolución de 1959.
La Corte Suprema dictaminó el martes, por 6 votos a 3, que las empresas estatales cubanas no pueden alegar inmunidad soberana extranjera para bloquear la demanda de ExxonMobil en busca de compensación por activos confiscados tras la revolución de Fidel Castro. La decisión marca la segunda vez en los últimos dos meses que el máximo tribunal falla a favor de propietarios estadounidenses de bienes confiscados por Cuba.
"Esta decisión elimina un escudo legal crítico que había protegido a las empresas estatales cubanas de la jurisdicción de los tribunales estadounidenses", dijo John B. Bellinger III, ex asesor legal del Departamento de Estado. "Efectivamente les dice a las empresas estadounidenses con reclamaciones de décadas de antigüedad que los tribunales estadounidenses ahora están abiertos para los negocios".
El fallo se centró en la Ley Helms-Burton de 1996, que los magistrados determinaron que prevalece sobre la Ley de Inmunidades Soberanas Extranjeras para reclamaciones relacionadas con propiedades expropiadas por el gobierno comunista de Cuba. El caso apunta a CIMEX, un conglomerado estatal cubano que controla activos como el aeropuerto de La Habana — una instalación que era de propiedad privada antes de que el gobierno de Castro la confiscara hace más de 65 años.
La decisión podría liberar miles de millones de dólares en reclamaciones contra empresas estatales cubanas, tensando potencialmente aún más las relaciones entre EE. UU. y Cuba, mientras la administración Trump ya presiona a la isla con un embargo petrolero. La Casa Blanca ha tratado la Ley Helms-Burton como una palanca adicional para presionar a La Habana, y el fallo del martes fortalece esa posición.
Qué significa el fallo para los demandantes estadounidenses
La interpretación que hace el tribunal de la Ley Helms-Burton reduce efectivamente el alcance de la inmunidad soberana extranjera para países designados como patrocinadores del terrorismo. Cuba ha estado en esa lista desde 1982. La última vez que la Corte Suprema abordó cuestiones similares de inmunidad soberana en un contexto relacionado con el terrorismo fue en 2023, cuando permitió que víctimas de terrorismo patrocinado por estados confiscaran activos en manos de gobiernos extranjeros.
Para ExxonMobil, el fallo revive una batalla legal que había sido estancada por tribunales inferiores. El gigante petrolero con sede en Irving, Texas, no ha revelado el valor de sus activos cubanos expropiados, pero los analistas estiman que las reclamaciones de empresas estadounidenses contra Cuba suman decenas de miles de millones de dólares. Otras corporaciones con propiedades en Cuba anteriores a la revolución —incluyendo operadores hoteleros, productores de azúcar y empresas mineras— podrían ahora presentar demandas similares.
La decisión también tiene implicaciones más allá de Cuba. Expertos legales señalan que el fallo podría alentar a empresas estadounidenses con reclamaciones contra otros patrocinadores estatales del terrorismo a probar los límites del marco de la Ley Helms-Burton en los tribunales estadounidenses.
Consecuencias diplomáticas y de mercado
El fallo se produce mientras la administración Trump persigue una estrategia de doble vía que consiste en endurecer la presión económica sobre Cuba mientras negocia con Irán —otro patrocinador estatal del terrorismo— sobre un fin permanente a la guerra que comenzó en febrero. La administración ya ha impuesto un embargo petrolero a Cuba y ha restringido los viajes, medidas que han profundizado la crisis económica de la isla.
Los inversores que poseen deuda soberana cubana o reclamaciones sobre activos expropiados podrían ver el fallo como una señal positiva. Sin embargo, cualquier recuperación real de activos requeriría sortear complejos obstáculos legales, incluyendo la demostración de cadenas de propiedad que se remontan más de seis décadas y la superación de posibles apelaciones de los demandados cubanos.
El gobierno cubano aún no ha respondido al fallo. Las empresas estatales mencionadas en futuras demandas podrían enfrentar confiscaciones de activos en jurisdicciones estadounidenses si mantienen operaciones comerciales o cuentas bancarias dentro de las fronteras estadounidenses.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.