La Casa Blanca está preparando una orden ejecutiva que pediría a los laboratorios de IA avanzada que entreguen sus modelos al gobierno para una revisión de 90 días antes de su lanzamiento público.
La Casa Blanca está preparando una orden ejecutiva que pediría a los laboratorios de IA avanzada que entreguen sus modelos al gobierno para una revisión de 90 días antes de su lanzamiento público.

Se espera que el presidente de los EE. UU., Donald Trump, firme tan pronto como el jueves una orden ejecutiva que crea un marco voluntario para la supervisión federal de modelos avanzados de inteligencia artificial, requiriendo un período de revisión previo al lanzamiento de 90 días para los sistemas considerados "modelos de frontera cubiertos".
Según un borrador de la orden ejecutiva circulado por la Casa Blanca, la propuesta pediría a los laboratorios de IA que entreguen sus modelos al gobierno federal para revisiones de ciberseguridad y capacidad tres meses antes de cualquier lanzamiento público. Si bien el marco es voluntario, señala una postura federal más asertiva sobre la gobernanza de la IA.
La orden contiene dos componentes principales: uno centrado en fortalecer las protecciones de ciberseguridad para los sistemas del Pentágono mediante el fomento del intercambio de información con empresas de IA, y un segundo que establece un proceso para definir y revisar los "modelos de frontera cubiertos". El cronograma de 90 días es un cambio significativo para una industria acostumbrada a ciclos de desarrollo rápidos.
La orden ejecutiva podría introducir nuevas cargas de cumplimiento y retrasos en el desarrollo para los principales laboratorios de IA como OpenAI, Google DeepMind y Anthropic. Para los inversores, la medida introduce una nueva variable regulatoria, siendo la definición de "modelos de frontera cubiertos" un factor crítico para determinar el impacto final del marco en la dinámica competitiva del sector.
La primera parte del borrador de la orden tiene como objetivo proteger los sistemas del Pentágono. Alienta a las empresas de IA a compartir información con agencias federales, pidiéndoles efectivamente que revelen cualquier vulnerabilidad que sus modelos puedan descubrir en la infraestructura de defensa de los EE. UU. La preocupación es que la IA avanzada podría ser una herramienta de doble uso, capaz de identificar y explotar debilidades en sistemas críticos. El interés del Pentagone es comprender estas capacidades antes de que estén ampliamente disponibles, evitando que los adversarios utilicen los lanzamientos públicos de modelos para generar nuevos ciberataques.
Una consecuencia importante de la orden será el proceso de definir qué sistemas de IA califican como "modelos de frontera cubiertos". Esta definición determinará qué modelos están sujetos a la revisión previa al lanzamiento. Si la definición es demasiado amplia, podría sofocar la innovación al crear obstáculos burocráticos para modelos que plantean poco riesgo. Si es demasiado estrecha, los sistemas más potentes y potencialmente peligrosos podrían evadir el escrutinio. El borrador de la orden propone crear un mecanismo para establecer esta definición, un movimiento que será seguido de cerca por la industria. Si bien el marco es voluntario, las empresas que opten por no participar pueden enfrentar daños a su reputación y podrían invitar a regulaciones obligatorias más estrictas en el futuro. El período de revisión de 90 días, aunque es una petición importante, proporciona a la administración una herramienta para aplicar presión suave a los laboratorios para que cumplan. Este enfoque hace eco de las estrategias regulatorias en otros sectores, donde los marcos voluntarios a menudo allanan el camino para futuras legislaciones.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.