El legado del presidente Trump como negociador enfrenta una prueba crítica en Pekín, mientras la libertad de un editor de Hong Kong pende de un hilo.
El presidente Donald Trump llega a China para una cumbre de alto nivel con Xi Jinping del 13 al 15 de mayo, donde la liberación del editor de Hong Kong Jimmy Lai, de 76 años, es un objetivo estadounidense crítico pero incierto.
"Estados Unidos debe tomar medidas urgentes y decisivas para asegurar la liberación inmediata de un hombre que ha dedicado su vida a defender la democracia y la libertad de prensa", declaró Reporteros Sin Fronteras (RSF) en un comunicado antes de la visita.
Lai, fundador del periódico prodemocracia Apple Daily, fue condenado a 20 años de prisión en febrero de 2026 bajo la Ley de Seguridad Nacional de Hong Kong. Más de 100 legisladores estadounidenses de ambos partidos han instado a Trump a asegurar la liberación de Lai por motivos humanitarios, citando el deterioro de su salud tras más de 1.950 días de detención.
El resultado para Lai es una variable importante en la cumbre, que también se centra en el comercio, Taiwán e Irán. Un fracaso de Trump a la hora de asegurar la liberación socavaría su autoproclamada destreza para los negocios, mientras que el éxito podría reducir las tensiones y proporcionar una victoria muy necesaria para los defensores de los derechos humanos.
¿Un 'momento Nixon' o una promesa fallida?
La situación guarda paralelismos con la exitosa apelación del expresidente Richard Nixon a Deng Xiaoping en 1990 para liberar al disidente Fang Lizhi. Algunos observadores ven una oportunidad similar para que Xi resuelva el "problema Jimmy Lai", que ha convertido al editor en un símbolo mundial de la represión de Pekín contra las libertades de Hong Kong. La liberación de Lai podría ser una concesión estratégica, que potencialmente suavizaría las negociaciones en otros frentes, como las importaciones de Pekín desde Irán.
Sin embargo, Trump se ha puesto el listón muy alto, habiendo calificado previamente la liberación de Lai como "fácil". El lunes, reiteró su compromiso pero complicó el mensaje al comparar la petición con la del presidente chino Xi Jinping pidiéndole que liberara al exdirector del FBI James Comey. "Jimmy Lai, ya saben, causó mucho alboroto", dijo Trump. "Intentó hacer lo correcto, no tuvo éxito, fue a la cárcel, y a la gente le gustaría que saliera, y a mí también me gustaría verlo fuera".
Familias y defensores aumentan la presión
Grupos de defensa y familiares de otros presos políticos han aprovechado la cumbre para amplificar sus llamamientos a la libertad. En un reciente mitin cerca de la Casa Blanca, Grace Jin Drexel, hija del pastor detenido Ezra Jin Mingri, suplicó a Trump que convirtiera sus compromisos pasados en acciones. "Esperamos y rezamos para que con este viaje y la próxima cumbre, mi padre pueda reunirse con sus familiares en EE. UU. lo antes posible", declaró a EWTN News.
El procesamiento de Lai por parte del gobierno de Hong Kong y de al menos otros 28 periodistas desde 2020 ha llevado la libertad de prensa de la ciudad a nuevos mínimos, con Hong Kong cayendo al puesto 140 en la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF desde el puesto 18 hace solo dos décadas. Para el presidente Trump, la cumbre es una prueba de si sus dotes de negociación pueden superar la profunda animadversión de Pekín hacia uno de sus críticos más destacados. Si lo consigue, se habrá ganado una importante vuelta de la victoria; si fracasa, tendrá que responder por una promesa que calificó de "fácil".
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