El banco central de Turquía intensificó el miércoles su defensa de la lira, vendiendo 6.000 millones de dólares en reservas de divisas mientras la moneda oscila cerca de 45,1 por dólar estadounidense.
El banco central de Turquía intensificó el miércoles su defensa de la lira, vendiendo 6.000 millones de dólares en reservas de divisas mientras la moneda oscila cerca de 45,1 por dólar estadounidense.

El banco central de Turquía vendió el miércoles 6.000 millones de dólares de sus reservas de divisas, profundizando su intervención para apuntalar una moneda castigada por una inflación del 32,4 por ciento y las secuelas de la guerra de Irán, según fuentes familiarizadas con el asunto. La medida subraya el compromiso del banco con su costosa estrategia de defensa de la lira, incluso cuando los indicadores del mercado apuntan a una presión creciente.
La intervención no fue acompañada de una declaración oficial, pero sigue un patrón claro de despliegue de reservas para gestionar el tipo de cambio. Datos del Departamento del Tesoro de EE. UU. mostraron previamente que Turquía ya había recortado sus tenencias de deuda pública estadounidense en casi un 90 por ciento en marzo, liquidando 14.200 millones de dólares en activos para dejar solo 1.800 millones. Esa venta también tenía como objetivo financiar su estrategia de defensa de la lira en medio de las turbulencias del mercado.
La lira se mantuvo en torno a 45,1 por dólar estadounidense tras la última intervención, según datos en tiempo real de los mercados de divisas. La estabilidad relativa tiene un precio alto, ya que los rendimientos de los bonos del gobierno turco alcanzaron máximos históricos esta semana. La persistente presión sobre la moneda, combinada con una tasa de inflación que se mantiene obstinadamente por encima del 30 por ciento, complica gravemente el cálculo de la política del banco central.
La venta de 6.000 millones de dólares del miércoles agota aún más las ya mermadas reservas de Turquía, lo que plantea dudas sobre la sostenibilidad a largo plazo de su defensa. Con una parte significativa de su cartera de deuda estadounidense ya vendida, el banco central depende más que nunca de sus tenencias directas de divisas y oro, una estrategia que podría aumentar las preocupaciones de los inversores sobre una posible crisis de balanza de pagos si continúa el desorden en los mercados.
Las intervenciones cada vez más agresivas del banco central se producen mientras lucha contra poderosos vientos en contra. La inestabilidad regional, exacerbada por el conflicto en curso en Irán, ha frenado el apetito de los inversores por los activos de los mercados emergentes, y Turquía es vista como particularmente vulnerable. La lira ha estado en un declive constante, y las acciones del banco central, aunque significativas en escala, hasta ahora no han logrado revertir la tendencia de manera decisiva.
El escepticismo del mercado se refleja en la deuda soberana del país. Los rendimientos récord de los bonos del gobierno turco señalan que los inversores exigen una prima mucho más alta por mantener activos turcos, anticipando una mayor depreciación de la moneda y una alta inflación. La cifra de inflación del 32,4 por ciento reportada para abril indica que la crisis del costo de vida para los ciudadanos turcos está empeorando, lo que ejerce una presión adicional sobre los responsables de la política económica.
El núcleo de la preocupación del mercado radica en la sostenibilidad de la estrategia del banco central. Vender reservas para defender una moneda es un juego finito. La liquidación masiva de bonos del Tesoro de EE. UU. en marzo fue una señal clara de hasta dónde están dispuestas a llegar las autoridades, pero también representó una reducción significativa en los activos externos líquidos del país.
Al continuar vendiendo sus reservas restantes de divisas y oro, el Banco Central de la República de Turquía corre el riesgo de erosionar aún más la confianza de los inversores. Si el mercado comienza a dudar de la capacidad del banco para continuar con sus intervenciones, podría desencadenar un ataque especulativo contra la lira, lo que potencialmente llevaría a una devaluación más aguda y desordenada. Este escenario podría obligar a los responsables de la política a abandonar la estrategia actual y recurrir a medidas más ortodoxas y políticamente difíciles, como un aumento sustancial de la principal tasa de interés de política económica.
Este artículo es solo para fines informativos y no constituye asesoramiento de inversión.