Un tribunal de comercio de EE. UU. ha fallado en contra de los aranceles globales del 10 por ciento del presidente Donald Trump, una decisión que podría desmantelar un pilar fundamental de su política económica y potencialmente reducir los costos para los consumidores y empresas estadounidenses. El fallo, que determinó que los aranceles se impusieron sin la autoridad legal adecuada, ya ha enviado una ola de optimismo a los mercados, con el S&P 500 repuntando tras la noticia.
“Los datos son definitivos; los aranceles han causado un daño significativo a la economía”, escribió Mark Zandi, economista jefe de Moody’s Analytics, en un informe reciente, destacando que la inflación se ha acelerado a un ritmo interanual del 3%, frente al 2,5% antes de los aranceles.
La decisión del tribunal llega mientras la economía de EE. UU. lidia con las secuelas de los aranceles. El crecimiento del empleo se ralentizó a un promedio de solo 9.700 puestos de trabajo por mes el año pasado, la contratación más débil desde 2002, fuera de los años de recesión. Mientras tanto, un informe de la Tax Foundation encontró que los gravámenes del presidente costarán al hogar promedio unos 1.300 dólares adicionales este año. Los aranceles han generado 195.000 millones de dólares en el año fiscal 2025, pero un informe de enero del Instituto Kiel para la Economía Mundial encontró que los consumidores estadounidenses han soportado “casi todo” el costo.
El fallo crea una nueva capa de incertidumbre para la agenda comercial de la administración Trump, que se ha caracterizado por una serie de acciones arancelarias agresivas. Si bien la Casa Blanca ha amenazado con intensificar su guerra comercial con la Unión Europea elevando los aranceles a los automóviles al 25 por ciento, este revés legal podría envalentonar a otros países para desafiar los aranceles de EE. UU. ante la Organización Mundial del Comercio. La administración también está llevando a cabo una investigación separada de la “Sección 301” sobre el exceso de capacidad industrial, lo que podría conducir a nuevos aranceles para julio.
Una apuesta de alto riesgo
La estrategia arancelaria del presidente Trump, que ha promocionado como una forma de proteger las industrias estadounidenses y reducir el déficit comercial, ha sido una apuesta de alto riesgo. Los aranceles generalizados, implementados por primera vez el pasado mes de abril, supusieron una ruptura radical con décadas de política comercial de EE. UU. La administración ha argumentado que los aranceles son necesarios para nivelar el campo de juego y combatir las prácticas comerciales desleales de países como China.
Sin embargo, los datos económicos pintan un panorama más complicado. Si bien los aranceles han generado ingresos significativos para el Tesoro de EE. UU., también han aumentado los costos para las empresas y los consumidores estadounidenses. El último fallo del tribunal de comercio probablemente intensificará el debate sobre la efectividad de las políticas proteccionistas de Trump.
Efectos colaterales en todo el mundo
La decisión del tribunal de comercio tendrá efectos colaterales en todo el mundo. La Unión Europea, que ha sido blanco frecuente de la ira de Trump, estará observando de cerca. La administración Trump ha amenazado con imponer un arancel del 25 por ciento a los automóviles europeos, una medida que sería particularmente dañina para la industria automotriz de Alemania. La UE ha dicho que tomará represalias si EE. UU. cumple con su amenaza.
El fallo también podría afectar las negociaciones comerciales en curso entre EE. UU. y China. Los dos países se encuentran actualmente en una tregua delicada, pero la decisión del tribunal de comercio podría darle a China más influencia en las conversaciones. La Asociación Americana de la Soja ya ha expresado su preocupación de que el fallo pueda conducir a una nueva ronda de aranceles de represalia por parte de Pekín.
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