El evento en detalle
Un documento de política elaborado por tres académicos europeos propone una "Constitución de la Innovación" diseñada para que la Unión Europea regrese a su principio fundamental de zona de libre comercio. La propuesta aboga por una reducción significativa de las regulaciones económicas que armonizan las normas en todos los estados miembros. Las recomendaciones clave incluyen la eliminación de dichas directivas y la implementación obligatoria de un análisis formal de costo-beneficio por parte del Parlamento Europeo para cualquier nueva legislación propuesta. Esta iniciativa surge como una respuesta directa a la acumulación de pruebas de que el mercado único de la UE se está fragmentando cada vez más, socavando su competitividad global.
Implicaciones en el mercado
El panorama económico actual de la UE está marcado por importantes barreras internas que impiden el crecimiento. Según el Banco Central Europeo (BCE), estas barreras no arancelarias se han vuelto equivalentes a un arancel del 100% en el sector de servicios y del 65% en bienes. Este proteccionismo se extiende a la contratación pública, donde la investigación muestra una fuerte preferencia por lo nacional: menos del 5% de los contratos gubernamentales se adjudican a empresas de otros estados miembros de la UE.
Además, la relajación de las normas sobre ayudas estatales desde la crisis financiera de 2008, y acelerada durante la pandemia de COVID-19, ha permitido a naciones más ricas como Alemania y los Países Bajos subvencionar fuertemente a sus industrias nacionales. Esto crea un campo de juego desigual que desfavorece a las empresas de estados miembros menos prósperos. El efecto acumulativo es una "crisis de competitividad", con la productividad de Estados Unidos habiendo crecido más del doble de rápido que la de Europa en las últimas dos décadas. Este entorno dificulta que las empresas europeas escalen, empujando la innovación y el capital al extranjero.
Comentarios de expertos
Las preocupaciones sobre la trayectoria económica de la UE se comparten al más alto nivel. La Presidenta del BCE, Christine Lagarde, advirtió recientemente que el "antiguo modelo de crecimiento" de Europa ha envejecido y que su dependencia tradicional de las exportaciones se ha convertido en una "vulnerabilidad". Señaló que la base industrial del bloque está perdiendo impulso e instó a los responsables políticos a fortalecer la economía interna.
Simon J. Evenett, profesor de la IMD Business School, sostiene que los problemas económicos de la UE son "en gran medida autoimpuestos". Afirma:
"Europa todavía tiene grandes reservas de ahorro, mano de obra calificada e instituciones sólidas... Lo que le falta es la estructura financiera para conectarlos."
Evenett señala cinco tendencias que impulsan esta fragmentación interna, incluido el aumento de las barreras no arancelarias, la contratación pública proteccionista, la débil aplicación de las normas del mercado único y las ayudas estatales desiguales. Concluye que un "mercado de capitales verdaderamente único" es la solución necesaria para liberar el potencial latente del bloque.
Contexto más amplio
La propuesta de una "Constitución de la Innovación" representa un desafío fundamental a la filosofía regulatoria actual de la UE, que a menudo favorece la armonización. El debate se ilustra con discusiones políticas específicas y en curso, como una propuesta de prohibición de convenciones de nombres como "hamburguesa vegetariana" para productos de origen vegetal, una medida considerada por los críticos como proteccionista y una barrera a la innovación. Al abogar por un retorno a una zona de libre comercio pura, la propuesta cuestiona si el crecimiento futuro de la UE reside en una elaboración de normas más centralizada o en el fomento de un mercado interno más competitivo y descentralizado. Renovar con éxito el mercado único permitiría que los fondos fluyan hacia sus usos más productivos, proporcionando a las empresas un acceso más barato a la financiación y ayudando a cerrar la brecha de productividad con los Estados Unidos.